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Poemas con hijos da cuenta de que se escribe en medio de la vida, buscando un lápiz en un cajón desordenado, de que muchas veces se tiene el impulso de escribir y se lo deja (“la poesía en espera”) para preparar el desayuno, hacer dormir, bañar, jugar, sostener. Aunque en espera, la escritura está, solo hay que acudir a ese llamado como a todos las demás, Emilia Charra acude, lo ve claro cuando uno de los niños escribe de noche la mesa, cuando lee al hijo. Estos son poemas con hijos (no a ni para ni sin), están atravesados por la otredad, no podrían ser de otra manera: “estamos hilados/ y en este vínculo se teje mi existencia”. Son poemas que maternan, poemas que tienen hijos, paren y crían poemitas y brillan como frutas maduras en una enredadera para sumarse a las nuevas voces que dicen y desdicen la maternidad.

POEMAS CON HIJOS - EMILIA CHARRA

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Poemas con hijos da cuenta de que se escribe en medio de la vida, buscando un lápiz en un cajón desordenado, de que muchas veces se tiene el impulso de escribir y se lo deja (“la poesía en espera”) para preparar el desayuno, hacer dormir, bañar, jugar, sostener. Aunque en espera, la escritura está, solo hay que acudir a ese llamado como a todos las demás, Emilia Charra acude, lo ve claro cuando uno de los niños escribe de noche la mesa, cuando lee al hijo. Estos son poemas con hijos (no a ni para ni sin), están atravesados por la otredad, no podrían ser de otra manera: “estamos hilados/ y en este vínculo se teje mi existencia”. Son poemas que maternan, poemas que tienen hijos, paren y crían poemitas y brillan como frutas maduras en una enredadera para sumarse a las nuevas voces que dicen y desdicen la maternidad.