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"Toda poesía es hostial al capitalismo

piede volverse seca y dura pero no

porque sea pobre sino

para no contribuir a la riqueza oficial..." 

Juan Gelman

Esta antología se titula reescribiendo el verso de Juan Gelman. La reescritura ante la urgencia de los tiempos que corren, cada vez más hostiles a la poesía. En el anarcocapitalismo, el Estado es mala palabra, y sólo se precia como Leviathan penal, policial y militar. Encargado de reprimir cualquier tipo de resistencia que se le oponga. Dicho en pocas palabras: el anarcocapitalismo odia el lado izquierdo del Estado (lo tilda de organización criminal), y ama su puño de hierro. Su lado derecho. El único Estado posible que le asegure el (supuesto) libre juego del mercado. Hoy las redes se han transformado en jaula fascista para las nuevas generaciones que, creen y desean aquello que los esclaviza (“He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre...”) En ese esquema, la libertad tan pregonada no es más que quimeras. Lo real vale, pero lo virtual vale más. Por eso, las relaciones sociales se han convertido en verdaderas mercancías al servicio de las grandes corporaciones que manejan los hilos del Big Data.

La idea de crisis es también la excusa de los cambios. Una doctrina de shock impuesta en pocos meses para transformar la estructura social desde su base. Un revival del viejo desempate hegemónico. Hacer más pobres a las mayorías y concentrar más y más en pocas manos. Lo que antes hacían las dictaduras militares a sangre y fuego, ahora lo llevan a cabo mecanismos más sutiles que gobiernan el deseo y el disciplinamiento fiscal. Tierra arrasada para luego esclavizar y generar nuevas colonias. En el medio se trata de manipular la información, mentir descaradamente, generar miedo y temor, borrando la memoria de las luchas sociales. Negar las masacres ocurridas. Tergiversar la historia y sus próceres para intentar alterar lecturas del pasado. Anestesiar y neutralizar las posibles resistencias...

TODA POESIA ES HOSTIL AL ANARCO CAPITALISMO - JULIAN AXAT SELECCION Y NOTAS

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piede volverse seca y dura pero no

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Juan Gelman

Esta antología se titula reescribiendo el verso de Juan Gelman. La reescritura ante la urgencia de los tiempos que corren, cada vez más hostiles a la poesía. En el anarcocapitalismo, el Estado es mala palabra, y sólo se precia como Leviathan penal, policial y militar. Encargado de reprimir cualquier tipo de resistencia que se le oponga. Dicho en pocas palabras: el anarcocapitalismo odia el lado izquierdo del Estado (lo tilda de organización criminal), y ama su puño de hierro. Su lado derecho. El único Estado posible que le asegure el (supuesto) libre juego del mercado. Hoy las redes se han transformado en jaula fascista para las nuevas generaciones que, creen y desean aquello que los esclaviza (“He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre...”) En ese esquema, la libertad tan pregonada no es más que quimeras. Lo real vale, pero lo virtual vale más. Por eso, las relaciones sociales se han convertido en verdaderas mercancías al servicio de las grandes corporaciones que manejan los hilos del Big Data.

La idea de crisis es también la excusa de los cambios. Una doctrina de shock impuesta en pocos meses para transformar la estructura social desde su base. Un revival del viejo desempate hegemónico. Hacer más pobres a las mayorías y concentrar más y más en pocas manos. Lo que antes hacían las dictaduras militares a sangre y fuego, ahora lo llevan a cabo mecanismos más sutiles que gobiernan el deseo y el disciplinamiento fiscal. Tierra arrasada para luego esclavizar y generar nuevas colonias. En el medio se trata de manipular la información, mentir descaradamente, generar miedo y temor, borrando la memoria de las luchas sociales. Negar las masacres ocurridas. Tergiversar la historia y sus próceres para intentar alterar lecturas del pasado. Anestesiar y neutralizar las posibles resistencias...