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Presencia central en nuestras ideas y nuestras prácticas desde hace más de tres siglos, la modernidad es hoy puesta en tela de juicio, repudiada o redefinida. En su forma más ambiciosa, estableció una estrecha correspondencia entre la acción humana y el orden del mundo. La libertad, la felicidad y la abundancia serían el punto de arribo de una humanidad que obrara según las leyes de la razón. El terror en que se transformó la Revolución francesa comenzó a socavar esta idea de la modernidad, que fue remplazada por una concepción más modesta, puramente instrumental, de la razón al servicio de las demandas y necesidades que escapaban de las reglas de una racionalidad solo correspondiente a una sociedad de producción basada en la acumulación. Los postulados del posmodernismo tienden a eliminar todos los principios de organización por un fluir de cambios y estrategias personales o políticas, y no auguran correspondencia alguna entre sistema y actor. Si desde su forma más dura a la más suave la modernidad ha perdido su fuerza liberadora y creadora, tampoco se trata, para Alain Touraine, de regresar a los nacionalismos y particularismos y abandonar la razón instrumental, el individualismo y el pensamiento crítico. Negándose a retornar a la comunidad y a la tradición, Touraine propone redefinir la modernidad como la creciente separación del mundo objetivo y el de la subjetividad, con su invocación a la libertad personal. Sin mundo sagrado, natural y divino, creado y transparente a la razón, el sujeto humanizado descendió de los cielos y deambula entre los objetos manipulados por las técnicas, separado de ellos. Después de pasar revista al triunfo y la caída de la concepción "clásica" de la modernidad, el sociólogo francés la desliga de la tradición histórica que la reduce a la razón, introduce el tema del sujeto y la subjetivación y se pregunta por la manera de crear mediaciones entre economía y cultura, ciencia y libertad, sujeto y razón, en el intento de que estas figuras que se han combatido o ignorado hablen por fin la una con la otra.

CRITICA DE LA MODERNIDAD ED 2012 - TOURAINE ALAIN

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Presencia central en nuestras ideas y nuestras prácticas desde hace más de tres siglos, la modernidad es hoy puesta en tela de juicio, repudiada o redefinida. En su forma más ambiciosa, estableció una estrecha correspondencia entre la acción humana y el orden del mundo. La libertad, la felicidad y la abundancia serían el punto de arribo de una humanidad que obrara según las leyes de la razón. El terror en que se transformó la Revolución francesa comenzó a socavar esta idea de la modernidad, que fue remplazada por una concepción más modesta, puramente instrumental, de la razón al servicio de las demandas y necesidades que escapaban de las reglas de una racionalidad solo correspondiente a una sociedad de producción basada en la acumulación. Los postulados del posmodernismo tienden a eliminar todos los principios de organización por un fluir de cambios y estrategias personales o políticas, y no auguran correspondencia alguna entre sistema y actor. Si desde su forma más dura a la más suave la modernidad ha perdido su fuerza liberadora y creadora, tampoco se trata, para Alain Touraine, de regresar a los nacionalismos y particularismos y abandonar la razón instrumental, el individualismo y el pensamiento crítico. Negándose a retornar a la comunidad y a la tradición, Touraine propone redefinir la modernidad como la creciente separación del mundo objetivo y el de la subjetividad, con su invocación a la libertad personal. Sin mundo sagrado, natural y divino, creado y transparente a la razón, el sujeto humanizado descendió de los cielos y deambula entre los objetos manipulados por las técnicas, separado de ellos. Después de pasar revista al triunfo y la caída de la concepción "clásica" de la modernidad, el sociólogo francés la desliga de la tradición histórica que la reduce a la razón, introduce el tema del sujeto y la subjetivación y se pregunta por la manera de crear mediaciones entre economía y cultura, ciencia y libertad, sujeto y razón, en el intento de que estas figuras que se han combatido o ignorado hablen por fin la una con la otra.