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“Alguien con quien dudar explora las infinitas formas de relacionarse amorosamente. Emmanuel Lorenzo capta la diversidad de vínculos, edades, espacios y géneros que pueden anidar en un lazo. La fuerza de la escritura no reside en la trama, sino en la potencia poética que atraviesa cada cuento, son la voz y el símbolo los que construyen la singularidad del afecto. Conmueve: cada relato es una cornisa desde la que asomarse, una invitación a permanecer en los márgenes. La narrativa se curva hacia lo íntimo. Estos textos son escenarios donde lo humano se despliega sin jerarquías, en los que extender la mano hacia un otro es una necesidad constitutiva de nuestra condición. La vulnerabilidad como virtud. Porque no se trata de dudar de alguien, sino de contar con alguien con quien dudar”, dice Marianela Jiménez.

ALGUIEN CON QUIEN DUDAR - EMMANUEL LORENZO

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“Alguien con quien dudar explora las infinitas formas de relacionarse amorosamente. Emmanuel Lorenzo capta la diversidad de vínculos, edades, espacios y géneros que pueden anidar en un lazo. La fuerza de la escritura no reside en la trama, sino en la potencia poética que atraviesa cada cuento, son la voz y el símbolo los que construyen la singularidad del afecto. Conmueve: cada relato es una cornisa desde la que asomarse, una invitación a permanecer en los márgenes. La narrativa se curva hacia lo íntimo. Estos textos son escenarios donde lo humano se despliega sin jerarquías, en los que extender la mano hacia un otro es una necesidad constitutiva de nuestra condición. La vulnerabilidad como virtud. Porque no se trata de dudar de alguien, sino de contar con alguien con quien dudar”, dice Marianela Jiménez.