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Señor, Me obliga usted a recomenzar mi plegaria sea. He aqui la queja completa. Busco palabras tranquilas, pero mi ciencia del arte no es profunda. Situacion del acusado he dejado hace mas de un año la vida ordinaria, como usted sabe. Encerrado sin respiro en esta comarca incalificable, sin frecuentar a una sola persona, absorbido por un trabajo infame, inepto, obstinado, misterioso, sin responder mas que con silencio a las preguntas, a los llamados groseros y malvados, mostrandome digno en mi situacion legal, he terminado por provocar decisiones atroces en una madre tan inflexible como setenta y tres administraciones con cascos de plomo. Me quiso imponer el trabajo, ¿perpetuo, ¡en Charleville (Ardenas)! ¿Un trabajo a partir de tal dia, me dijo, o la puerta. Rechace ese camino; sin dar mis razones hubiese sido penoso. Hasta hoy he podido eludir el plazo. ¡Ella no descansa en su deseo de que me vaya sin mayores consideraciones, de que huya! Indigente, inexperto, terminare en un correccional. ¡A partir de ese momento no se sabra mas nada sobre mi! Para que no vomite, he aca el pañuelo que me metieron en la boca. Es bien simple. Nada pido, sino un dato. Quiero trabajar con libertad pero en Paris, ciudad que amo. Mire soy un caminante, nada mas; llego a la ciudad inmensa sin ningun recurso material. Pero usted me ha dicho quien desea ser obrero por dos francos se dedica a eso, lo hace, y vive de tal manera. Me dedico a eso, lo hago, y vivo como tal. Le pedi que me recomendara ocupaciones poco absorbentes, porque el pensamiento reclama largos periodos de tiempo. Absolviendo al poeta, esos balances materiales se hacen querer. Estoy en Paris ¡necesito una economia positiva! ¿No le parece sincero? ¡A mi me resulta tan extraño que necesito quejarme con seriedad! He tenido la siguiente idea, la unica que me parecio razonable; se la cuento en otros terminos. Tengo buena voluntad, hice lo que pude, ¡hablo tan comprensiblemente como un infeliz! ¿Por que retar al chico que , no dotado de conocimientos zoologicos, fantaseara con la idea de un pajaro con cinco alas? ¡Se le hara creer en pajaros con seis colas, o con tres picos! Se le prestara un Buffon de bolsillo; eso lo despabilara. Sin saber lo que podra contestarme, termino con las explicaciones y vuelvo a confiar en su experiencia, en su bondad, con que la ya he sido bendecido al recibir su carta, y lo comprometo un poco, a partir de mis ideas, si es tan amable¿ ¿Recibiria usted, sin aburrirse demasiado, pruebas de mi trabajo?

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Señor, Me obliga usted a recomenzar mi plegaria sea. He aqui la queja completa. Busco palabras tranquilas, pero mi ciencia del arte no es profunda. Situacion del acusado he dejado hace mas de un año la vida ordinaria, como usted sabe. Encerrado sin respiro en esta comarca incalificable, sin frecuentar a una sola persona, absorbido por un trabajo infame, inepto, obstinado, misterioso, sin responder mas que con silencio a las preguntas, a los llamados groseros y malvados, mostrandome digno en mi situacion legal, he terminado por provocar decisiones atroces en una madre tan inflexible como setenta y tres administraciones con cascos de plomo. Me quiso imponer el trabajo, ¿perpetuo, ¡en Charleville (Ardenas)! ¿Un trabajo a partir de tal dia, me dijo, o la puerta. Rechace ese camino; sin dar mis razones hubiese sido penoso. Hasta hoy he podido eludir el plazo. ¡Ella no descansa en su deseo de que me vaya sin mayores consideraciones, de que huya! Indigente, inexperto, terminare en un correccional. ¡A partir de ese momento no se sabra mas nada sobre mi! Para que no vomite, he aca el pañuelo que me metieron en la boca. Es bien simple. Nada pido, sino un dato. Quiero trabajar con libertad pero en Paris, ciudad que amo. Mire soy un caminante, nada mas; llego a la ciudad inmensa sin ningun recurso material. Pero usted me ha dicho quien desea ser obrero por dos francos se dedica a eso, lo hace, y vive de tal manera. Me dedico a eso, lo hago, y vivo como tal. Le pedi que me recomendara ocupaciones poco absorbentes, porque el pensamiento reclama largos periodos de tiempo. Absolviendo al poeta, esos balances materiales se hacen querer. Estoy en Paris ¡necesito una economia positiva! ¿No le parece sincero? ¡A mi me resulta tan extraño que necesito quejarme con seriedad! He tenido la siguiente idea, la unica que me parecio razonable; se la cuento en otros terminos. Tengo buena voluntad, hice lo que pude, ¡hablo tan comprensiblemente como un infeliz! ¿Por que retar al chico que , no dotado de conocimientos zoologicos, fantaseara con la idea de un pajaro con cinco alas? ¡Se le hara creer en pajaros con seis colas, o con tres picos! Se le prestara un Buffon de bolsillo; eso lo despabilara. Sin saber lo que podra contestarme, termino con las explicaciones y vuelvo a confiar en su experiencia, en su bondad, con que la ya he sido bendecido al recibir su carta, y lo comprometo un poco, a partir de mis ideas, si es tan amable¿ ¿Recibiria usted, sin aburrirse demasiado, pruebas de mi trabajo?